La mirada trastocada anda pinchada por lo hablado
en aquel da de durmientes estatuas, ahora simples
abalorios con los que inventar tempestades
que calientan las bragas mojadas de una santa,
simple condena de penes que atacan suavidades
para la terca piel de los que boicotean mis sueos.

De otro, sers de otro; y qu ms da?
nunca fuiste de nosotros borrachera,
ni tan siquiera verdad con la que alimentar
a todas esos gusanos que despotrican
en una casa de las afueras; pero sin luz roja,
que para algo estn las lesbianas rebeldes
de los maricones que se esconden en la madriguera
donde retumban mis odos de piedra para Mara.

Por eso me revoluciono en mi pas de incendios
de todas esas banderas que ahora amao,
con colores no uniformes, simples maragatos
como los de tu boca temblores, saliva de los diarios
que escriben miradas. Y vers otras cosas
de ahogos sin auxilio, de humores de cicatrices descosidas
como los que t siempre buscas pero no encuentras.

De otro, sers de otro; y qu ms da?
pidiendo limosna el viejo se sonroja
ante el gesto desabrido, catarsis, huda
del ltimo sin testamento. Solitaria,
en el camino de los rboles sin races,
durmiendo la culpa yacers, y yo entre brumas
cantar otra gesta llena de ateas oraciones.