Dicen que la cuestión no es saber si hay vida después de la muerte sino antes de la vida. Otros insisten que el asunto carece de importancia, cuando las opiniones sobre el asunto llenan las hojas de millones de libros. Concluyo en que no hay efecto sin causa, que todo sigue igual, que dentro de mil años cuando seamos bicentenarios aún soñaremos con ser más poderosos: pura avaricia.